El diseño biofílico, propone insertar aspectos de la naturaleza en la construcción de edificios y en el diseño de interiores, con el objetivo de reconectarnos con la naturaleza. Sus principios, podrían ser la clave para crear ambientes más sostenibles, humanos y reconfortantes en un futuro post pandémico.
“Si le pides a alguien que cierre los ojos y se imaginen un espacio en el que se sientan relajados y cómodos eligen espacios rodeados de naturaleza: con agua, hierba, árboles, montañas, cielos azules… Siempre piensan en eso, lo que demuestra que la naturaleza nos hace sentir bien”. Así explica Oliver Heath el peso que los elementos naturales tienen para el ser humano.
Oliver Heath es uno de los impulsores del llamado diseño biofílico, una corriente de la arquitectura que apuesta por restablecer los vínculos entre la naturaleza y el ser humano. Se trata de un concepto utilizado en la industria de la construcción que busca conectar nuestra necesidad inherente de asociarnos con la naturaleza en el entorno moderno construido.
La biofilia , que significa “amor por la naturaleza”, se centra en la atracción innata de los humanos hacia la naturaleza y los procesos naturales. Sugiere que todos tenemos una conexión genética con el mundo natural, construida a través de cientos de miles de años viviendo en entornos agrarios.
Aunque su nombre hay sido acuñado en la historia reciente, los indicadores de diseño biofílico se han visto en la arquitectura desde los Jardines Colgantes de Babilonia.
A lo largo de la historia, ha existido una constante acerca de la forma de actuar del hombre con la naturaleza en función de sus necesidades, transformándola, explotándola y hasta degradándola. La población que se congrega en entornos urbanos, aumenta a pasos agigantados, y nuestras oportunidades para interactuar con la naturaleza disminuyen cada vez más. Esto ha provocado que el ser humano presente una gran indiferencia por el ambiente natural y, por ende, un desconocimiento del espacio que habita. No es posible cuidar lo que no se conoce, y en ese punto entra en juego el diseño biofílico, que genera los espacios pertinentes donde el hombre puede llegar a conocer, comprender y mantener la naturaleza.

Los Beneficios del diseño biofílico
Es importante tener en cuenta que un entorno desprovisto de naturaleza puede tener un efecto negativo en la salud, la productividad y el bienestar. Por ello, no son pocos los argumentos que existen sobre la gran cantidad de beneficios que este tipo de diseño tiene para los ocupantes de edificios y entornos urbanos, al incorporar elementos de la naturaleza no solo en interiores, sino también en espacios urbanos.
En los espacios educativos donde se tuvo en cuenta el diseñó biofílico, se han obtenido mayores tasas de aprendizaje, mejores resultados de pruebas, niveles de concentración y asistencia. En los espacios de atención médica, los tiempos de recuperación postoperatoria disminuyeron, y los medicamentos para paliar el dolor disminuyen.
Por supuesto, los hogares pueden volverse más relajantes y reparadores.
En el diseño corporativo, la mejor forma de conectar con la naturaleza es creando espacios de trabajo junto a ventanales con vistas a elementos naturales (parques, jardines, montañas, etc); con la presencia de plantas o jardines verticales en el lugar de trabajo, y elementos estimulantes como cascadas de agua, etc. También es interesante que el diseño de interiores incorpore colores naturales, materiales cálidos, y objetos que evoquen elementos naturales.
“En esencia, el diseño biofílico ayuda a reducir el estrés y recargar energías. Al final, se trata de una cuestión de calidad de vida. Es evidente que no puede ser bueno trabajar en un espacio pequeño, poco iluminado y desconectado del exterior” Oliver Heath.

Podemos encontrar numerosos ejemplos de espacios inspirados en esta corriente, desde pequeños proyectos en interiores, hasta ejemplos de aplicación a escala de ciudad, como Singapur, apodada "ciudad en un jardín", y ejemplos de aplicación a escala de construcción, como Fallingwater, uno de los edificios más famosos del arquitecto y diseñador de interiores estadounidense Frank Lloyd Wright.
En los espacios de trabajo, ha sido hasta ahora, el lugar habitual de aplicación. El objetivo es mejorar la productividad y el bienestar de los empleados. Como veremos más adelante, son muchas las empresas que ya lo han adoptado.
Es cierto que el término diseño biofílico y ecodiseño pueden tener puntos en común, tanto que se confunden, pero lo cierto es que son dos conceptos totalmente diferentes. El diseño biofílico no se centra tanto en aspectos como una mayor eficiencia energética de los edificios, o en construir casas sostenibles con materiales ecológicos; sino en la sensación que los usuarios tienen al ocupar sus instalaciones. Eso sí, ambos pueden complementarse perfectamente.
El diseño biofílico aborda los ecosistemas y la ecología en su conjunto, promoviendo una mejor calidad del aire, regulación de la temperatura y canalización de la iluminación natural. No se trata de decorar con plantas sin más, sino de crear espacios naturales que nos permitan lograr distintos ambientes, desde zonas de relax en las que poder relajarse, hasta zonas más emocionantes que animen a pensar y ser creativo.
Como incorporarlo en el Hogar
En los hogares, la idea es conseguir viviendas más saludables con beneficios para nuestra vida cotidiana. ¿Cómo hacer para que un espacio nuestra casa responda a las premisas del diseño biofílico? Pues bien, hay que elegir materiales naturales y en lo posible locales, como la madera, la lana, el cuero o la piedra, hará que nos sintamos más conectados y equilibrados con nuestro entorno natural.
Tener una ventana con vistas a elementos naturales: Las ventanas son la conexión principal entre las viviendas y el ambiente natural exterior.
Emplear colores inspirados en la naturaleza: Por ejemplo, usar la paleta cromática de una puesta de sol, con sus tonos anaranjados, o los colores de un bosque en otoño, con verdes y marrones, o los relajantes tonos del agua o el cielo.
Introducir muebles y piezas de formas y patrones más naturales, en contraste con los ángulos y líneas rectas que ofrecen la mayoría de viviendas para optimizar el espacio: Por ejemplo, una mesa de café ovalada, un sillón curvilíneo o una bañera con formas orgánicas.
Crear espacios al aire libre que diluyan los límites entre el interior y el exterior: como un pequeño patio, una terraza o balcón con plantas autóctonas, que crezcan o mueran según la estación –mejorará nuestra conexión biológica con los cambios estacionales. Además, incorporar plantas en el interior, que intervienen positivamente en el confort de sonido, atenuando la permeabilidad al ruido de las paredes.
Incorporar referencias a la naturaleza: Se pueden introducir sonidos de agua o música, olores naturales como el de las flores o la tierra mojada, además de elementos estimulantes con movimiento como una cascada de agua. También se pueden agregar referencias indirectas a la naturaleza, como textiles en alfombras, que evocan desde las olas del mar, hasta un suelo repleto de hojas de árboles.
Una iluminación que imite a la que se percibe en la naturaleza: En el caso de no contar con luz natural, se puede hacer un uso inteligente de la luz artificial para crear entornos iluminados, difusos o sombríos, imitando los que se ven en la naturaleza.… y, por supuesto, que corra el aire! Permitir ventilar los ambientes siempre que sea posible. Algo tan simple como abrir una ventana y dejar entrar un poco de aire fresco, o retirar las cortinas y dejar pasar la luz natural.
Según el estudio 14 patrones del diseño biofílico llevado a cabo por la firma de consultoría ambiental Terrapin Bright Green, los pilares del diseño biofílico se podrían dividir según la presencia naturaleza de la en el espacio (a través de vistas, corrientes de aire, presencia de agua y de luz, entre otros factores), analogías naturales (materiales, formas, complejidad u orden), y patrones de la naturaleza en el espacio (sensaciones de riesgo, refugio, panorama).
En el diseño de interiores y la arquitectura hace pocas décadas que el Diseño Biofílico se comenzó a tomar en serio o, sencillamente, a tener consciencia de lo que era. Su futuro es relevante ya que los humanos pasamos el 90% de nuestro tiempo en interiores de edificios u oficinas, y numerosos diseñadores y arquitectos ya lo están llevando a cabo de manera casi exclusiva. ¿Su aplicación? Lo más básico sería poner plantas en cualquier espacio (muchas de ellas) o instalar paredes vivas de plantas (algo que ya casi es un cliché). Sin embargo, es una nueva manera de concebir el diseño de cualquier interior o espacio, y repercutiría en la toma de decisiones a la hora de hacer un diseño: conservar la visión óptima de un jardín a través de las ventanas, utilizar materiales naturales y biodegradables, contribuir a una mejor circulación del aire, o hasta instalar imágenes que recuerden a la naturaleza.
Terrapin Bright Green en su estudio titulado "La economía de la biofilia", dice que está demostrado que observar fenómenos naturales como el fuego, las olas, una vista a un jardín o la presencia de animales puede mejorar nuestra creatividad. Pero, además, puede ser útil para las empresas porque reduce considerablemente los síntomas del llamado síndrome del edificio enfermo, y genera menos bajas médicas entre los trabajadores. ¿El resultado? Se pierde menos dinero.
Muchas empresas ya han abrazado esta tendencia. Por ejemplo, Amazon ha hecho de su sede Seattle una “oda a la biofilia”. Se compone de un conjunto de rascacielos y cúpulas transparentes llamadas "biósferas conectadas". Éstas actúan como un jardín cubierto y como un espacio de trabajo colectivo. Lo más importante, es la vegetación interior con más de 40,000 plantas y árboles de todo el mundo que cubren las zonas de oficinas. Con esta construcción de su nueva sede, Amazon busca revitalizar este sector de la ciudad. Las esferas de vidrio fueron creadas con el objetivo de ofrecer un lugar de reunión único donde los empleados pudieran colaborar e innovar juntos, y en donde la comunidad de Seattle pudiera reunirse para experimentar la biodiversidad en el centro de la ciudad.
La arquitectura más espectacular se ha centrado en la biofilia, y hay ejemplos realmente llamativos como la terminal del aeropuerto de Singapur, convertida en una cascada, o los Gardens by the bay de la misma ciudad.
Otro de los ejemplos más representativos, se encuentra en Nueva York. El parque High Line, es una línea de tren reconvertida en una zona abierta para los visitantes con más de 300 especies vegetales entre plantas, hierbas, arbustos y árboles. Convirtiéndose en un punto turístico importante para esta ciudad, este parque lineal demuestra la importancia de un escape natural en un ambiente tan urbano. Aunque esta ciudad es representativa por sus numerosos parques escondidos entre edificios y oficinas, esta construcción incorpora los elementos urbanos, los naturales y además es sede de grandes instalaciones de arte.

Durante estos últimos meses de distanciamiento social y aislamiento preventivo debido al brote global de COVID-19, muchos nos hemos visto obligados a trabajar en casa a tiempo completo. En este inusual contexto, las condiciones del entorno físico cotidiano han revelado sus limitaciones para satisfacer nuestras necesidades básicas de bienestar. Con acotadas posibilidades para disfrutar del aire libre y el contacto con la naturaleza, corremos el riesgo de sufrir un impacto negativo tanto en nuestra salud física como mental.
Esta situación de encierro forzado ha puesto en evidencia que nuestras necesidades biológicas, adaptadas durante millones de años a las condiciones del ambiente natural, no se han podido acomodar completamente a estos cambios. El estilo de vida urbano es tan reciente en relación con la escala evolutiva humana que muchos científicos se preguntan si hemos tenido suficiente cantidad de tiempo para adaptarnos a este nuevo ambiente.
A medida que la pandemia evoluciona en las diferentes partes del mundo, en algunos países el teletrabajo seguirá siendo la norma aún por un tiempo, mientras que en otros comenzará a retomarse la actividad económica y, con ella, el retorno a la oficina. Este es el momento de repensar el lugar de trabajo, donde quiera que esté, y de buscar nuevas fórmulas para crear espacios enfocados en la salud y el bienestar de las personas como la principal prioridad.
Los principios del diseño biofílico, podrían ser la clave para crear ambientes más sostenibles, humanos y reconfortantes en un futuro próximo.
Por: Bea Call Contenidos. / @beacallcontenidos / m.me/BeaCallcontenidos
PH: shuterstock/ Pinterest/ Pexel/ Getty Images.
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