Dentro de los muchos tesoros que esconde Marruecos, se encuentran los riads. Alojarse en ellos, supone una experiencia única y absolutamente diferente, en la que te sumerges en la lujosa y fascinante vida de estos palacetes marroquíes. Te abrimos una pequeña ventana a esta alternativa, y mostramos los riads más bellos y con más encanto de la ciudad imperial, para que sueñes con tu propia estadía de Las Mil y Una Noches.
Enclavada a los pies del Atlas, la ciudad imperial de Marrakech es grande, ruidosa, caótica y sucia. Pero también fascinante. Con más de 1.000 años de historia, la “Tierra de Dios” (Marrakech en bereber), indefectiblemente te termina atrapando. Conocerla, es sumergirse en su zona antigua, la Medina, con su laberinto de callejuelas y mercadillos, zocos y jardines, mezquitas y palacios.
Dentro de los tesoros que esconde la ciudad antigua de Marrackech, se encuentran los riads, esas misteriosas casas totalmente cerradas al exterior, siguiendo la antigua creencia musulmana de que nunca debe mostrarse al vecino la miseria o la riqueza de una casa con el fin de no crear envidias.
Te preguntarás, qué es un Riad. Es una casa tradicional marroquí de varios pisos que se caracteriza por tener un patio interior o un jardín como el elemento central del edificio. El nombre proviene de la palabra árabe “Ryad”, que significa jardín. Siguiendo la idea islámica de la privacidad, un riad no suele tener grandes ventanas que den al exterior. En su lugar, las habitaciones tienen las ventanas orientadas al patio interior de la casa. Por esa misma razón, este tipo de “casas”, a menudo pasan desapercibidas, porque nadie diría que detrás de una sencilla puerta se esconde un increíble palacio.

Hoy queremos proponerte la experiencia de alojarse en un Riad. Si tuviésemos que enumerar los motivos por los cuáles te lo recomendamos, deberíamos decirte que, en principio, porque es como estar en un palacio. Además, porque generalmente, a diferencia de los hoteles, cuentan con pocas habitaciones, y esto permite la atención personalizada de los propietarios y el personal. Es muy común que cada habitación esté decorada de forma individual. No tiene nada que ver con los impersonales hoteles o de “cadena” cuya estética suele repetirse en todas partes del mundo.
Otra razón para escoger un riad como alojamiento, es la comida. La mayoría de ellos, son tan conocidos por sus restaurantes como por su belleza. Y Marrakech, tiene fama mundial por sus restaurantes. Por último, después de la locura de los zocos y la medina de Marrakech, no hay nada como entrar en el tranquilo oasis de un riad, con su frescura, sus Hammans, y apacibles estancias.
La única razón para no alojarse en un Riad en Marruecos, es el precio. A diferencia de los hoteles, alojarse en un riad no es exactamente lo que uno llamaría un alojamiento económico, pero si te puedes permitir el precio, ni lo dudes!.

Hay alrededor de 600 riads en la ciudad, y ese número puede llegar a ser desalentador, por lo que seleccionamos los más bellos y con más encanto de Marrakech.
La Maison Árabe
Ubicado en el corazón de la Medina y a poca distancia a pie de la plaza Jemaa el Fna y de los zocos, La Maison Árabe tiene la distinción de ser el primer hotel riad abierto en Marrakech. Renovado por el aristócrata italiano Fabrizio Ruspoli, cuenta con 26 habitaciones, piscina al aire libre, una escuela de cocina de fama mundial y con tres restaurantes que se encuentran entre los mejores de Marrakech. Winston Churchill, Charles de Gaulle y Jackie Kennedy comieron aquí.
El Fenn Hotel Boutique
Este majestuoso riad ha sido restaurado por Vanessa Branson, la responsable de la Bienal de Marrakech, con una cuidada selección de piezas de arte escogidas de Batoul S’Himi y fotografías de Terence Donovan. Este hotel boutique de lujo cuenta con exuberantes jardines llenos de buganvillas, baños de vapor al antiguo estilo turco y tres piscinas para que sea el lugar ideal donde relajarse y tomar una copa de vino o simplemente sentarse y no hacer nada.
Dar Darma
De todos los riads de Marrakech, Dar Darma destaca por su misterio y belleza. ¡Un verdadero palacio de las mil y una noches! Escondido en el corazón de la medina, está situado a sólo unos minutos a pie de los zocos y de la famosa plaza Jemaa El Fna. Como en un palacio, cada habitación cuenta con su propia decoración y está pintada con un color diferente.
Riad Edwards
Este maravilloso hotel fue en su día el hogar de algunos de los miembros de la familia real de Marruecos, pero ahora, el Riad Edwards es uno de los mejores riads de Marrakech.
Restaurado por su propietario inglés, ha respetado al máximo su esplendoroso pasado, manteniendo las puertas y los techos de cedro tallados, los objetos bereberes locales y las alfombras marroquíes.
Riad Noir d’Ivoire
Si deseas dormir bajo las estrellas o tener una idílica cena bajo el cielo estrellado de Marrakech, no lo pienses más, éste es tu Riad.
Este encantador hotel, regentado por una pareja franco inglesa, consta de tres suites con jacuzzi y comedor privado en la azotea, piscina al aire libre y nueve habitaciones más, cada una decorada de forma individual con una mezcla de artesanía marroquí, muebles sirios, y voluptuosos sillones de felpa.
Riad Kheirredine
Gracias a los comentarios y elogios de sus clientes, el Riad Kheirredine fue elegido por TripAdvisor como uno de los mejores riads de Marraketch en 2014. Piscina al aire libre, baño turco y diez habitaciones que combinan la elegancia italiana con la decoración marroquí. Este lugar es un rincón difícil de olvidar.

Hoy son más de 500 riads los que tientan al viajero. Su carácter de fortaleza privada y la legendaria hospitalidad árabe nos invita a soñar, por eso el viaje comienza mucho antes de llegar: cuando repasamos nuestros sueños. Hay tantos riads como deseos y es importante que materialices el tuyo. También recomendamos especialmente a:
Riad Mena & Beyond: sereno y espacioso riad situado en el corazón de la Medina, a sólo siete minutos a pie de la plaza Jemaa el Fna. Inicialmente concebido como una casa privada, el hotel cuenta con seis amplias habitaciones en torno a unos patios rebosantes de plantas.
Riad Vert: A diferencia de otros riads –que normalmente solo apuestan por el desayuno- el restaurante de este sofisticado riad es una delicia. Su carta, firmemente aferrada a los sabores mediterráneos, reinterpreta los platos tradicionales y les otorga el tan buscado toque saludable.
La Sultana: "Auténtico, insólito y confidencial". Así se anuncia en su página web este templo del lujo y la voluptuosidad. La especialidad se esconde en el spa. Los tratamientos más innovadores, las manos más expertas y el mimo de los que tienen todo el tiempo del mundo para cuidarte.
Riad Souika: Coqueto, acogedor y discreto, es perfecto para reservarlo entre varios y celebrar. La gran ventaja es que cuenta con mayordomo privado.
Riad Palacio de las Especias: Blanco y etéreo, la constante presencia de las plantas recuerda que su primera vocación es la de servir de oasis al viajero. No te pierdas sus cursos de cocina, y si te gusta descubrir el país, contrata las excursiones: al Valle de Ourika, las cascadas de Ouzoud o la costera localidad de Essaouira.
Riad Abracadabra: Abracadabra es, como anticipa su nombre, un Riad mágico. Desde la bella piscina de su azotea hasta los frescos salones del patio. Regentado por Inés y Bruno, dos primos catalanes enamorados de Marrakech, cada habitación tiene su magia. Aquí todo es posible; hasta llevarte a casa las elegantes babuchas de cuero que regalan en cada estancia. Un plus allí se habla en español.
Si necesitabas una excusa para visitar Marrakech, ya la tienes. A diferencia de los hoteles, alojarse en un riad en Marruecos es como entrar en un cuento de las mil y una noches.
Por: Bea Call Contenidos. / @beacallcontenidos / m.me/BeaCallcontenidos
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