Entrar en éste ícono de lujo gastronómico, es como entrar al paraíso.
Fundada en el corazón de París, por un vendedor ambulante, Auguste Fauchon en 1886 . Monsieur Fauchon, decidió establecer un negocio de comidas finas en Place de la Madeleine, local que todavía existe. El concepto funcionó muy bien: buenos proveedores, productos seleccionados, y que llevan como marca su propio apellido. La variedad de orígenes y productos deja en claro que no se trata de algo local solamente. Allí puedes conseguir desde un salmón fresco noruego hasta caviar del Caspio, quesos de cualquier región y jamones de donde sea. El mero hecho de admirar el establecimiento ya es de por sí un placer pero, además, sus 'eclairs' no tienen rival en todo París. Los productos de esta casa se han convertido en un sello del esplendor gourmet, y es por eso que hoy día dispone de sucursales en distintos países del mundo.
Entrar en éste ícono de lujo gastronómico, es como entrar al paraíso. La calidad es superlativa, pero no se trata de algo imposible de pagar. Se pueden adquirir estos productos en porciones pequeñas, y a precios más que convenientes, algo que sorprende, ya que uno creería que dichos productos son exclusivos y no, más bien están para que lo pueda probar quien quiera sin sufrir en el intento. Tiene dos espacios, uno de comidas saladas y otro de comidas dulces que es el más tradicional, y en ambos casos se puede pedir para llevar porciones o productos enteros. También se pueden adquirir desde su sitio web, pero para aquellos que no somos parisinos el placer está en ir y conocer cada comida en persona. Al mediodía el lugar se llena de locales en su hora de almuerzo, es una opción apetecible, y al no ser exageradamente caro, un almuerzo laboral termina siendo gourmet..
Sinónimo de lujo alimentario, su templo en Place Madeleine, es visita obligada para sibaritas. Como dice la marca, degustar sus productos es llevar París a los labios. Foie-gras (con más de 30 recetas), mermeladas, tés, galletas, mieles, chocolates. bombones, caviar, vinos y champagne. Sus vinagres, aceites de trufas y frutos secos, lsalsas, aderezos, y las tradicionales hierbas y especias que no puedes dejar de llevar tanto para regalar, como para rememorar la experiencia una vez que llegues a casa. El macarrón es un imperdible. Crujiente y fundida, esta pequeña torta se ha convertido en un clásico y está disponible en varios sabores. Algunos son clásicos, como el de vainilla, chocolate negro, chocolate con leche, café, maní praliné, caramelo o el de frambuesa. Otros, sorprenden , como el macarrón de vainilla y sésamo, el de té chai, el de avellanay mandarina, o de casis con aroma de violeta. Apenas unos pocos gramos de pura felicidad: ¡Una joya! Casco aterciopelado, frágil, crujiente afelpado, delicado, que se abre en un corazón que se derrite con perfumes de frambuesa, rosa, chocolate. La Patisserie es una larga historia de amor en Fauchon: el amor por la belleza y lo bueno. Allí encuentras productos de alta gama, que respetan los más exigentes estándares de producción, y un gran respeto a su exquisita tradición gastronómica.
Fauchon L´ Hôtel París
París es la ciudad más glamorosa y chic del mundo, y nada de ésto lo es por casualidad. Lo es porque todo en esta ciudad se confabula para sea así; y parte de esta confabulación se la debemos a firmas como Fauchon, que estreno en Septiembre del pasado año, su nuevo hotel de cinco estrellas.
Ubicado en el Boulevard Malesherbes (no lejos de las históricas boutiques de alrededor de la Madeleine), supone una inmersión en toda regla en la cultura y el arte de vivir parisinos.
La decoración conjuga tradición con modernidad, confort y elegancia refinada. Muebles a medida, molduras, parquet de madera… todo lo necesario para hacerse eco de ese espíritu típicamente parisino, que empieza por el imponente edificio de estilo haussmaniano que alberga éste nuevo hotel. Un lugar lleno de audacia y originalidad, capaz de hacer resurgir la magia del arte a través de obras firmadas por artistas y artesanos franceses. Se puede disfrutar de una vista panorámica sobre París y la Tour Eiffel, desde una de sus famosas love chairs, en una de sus suites dúplex. Su magnífico restaurante hace honor a su historia gourmet. Un lugar donde descubrir los platos más sabrosos, generosos y delicados. Del desayuno a la cena, pasando por el brunch y por la hora del té, tienen su lujoso y exclusivo punto de encuentro en The Grand Café Fauchon.
Además del acceso a The Carita Spa, dentro de sus instalaciones, en este excepcional hotel boutique, se pueden disfrutar de experiencias inéditas, personalizadas e inolvidables, como cenas privadas con la presencia de uno de los chefs de la casa. También ofrece experiencias cinco estrellas que van incluso más allá de su establecimiento, e incluyen propuestas como un tour de compras por la ciudad (una guía nada desdeñable en una ciudad como París) o un paseo por el Sena en un barco privado.
Para cada una de las 54 habitaciónes y 11 suites, la internacionalmente reconocida firma Roche Bobois ha diseñado un mueble destinado a recibir y presentar la gama de productos Fauchon, que se regala a cada cliente. En el "Gourmet Bar" podemos ver varias facetas del French Art de Vivre de Roche Bobois. Allí, se reinventan el clásico mueble bar, y lo convierten en un bar gourmet en el que, además de algunas bebidas, encontrarás algunos de los bocados más exclusivos y deliciosos. ¿Hay un lujo mayor?Sin dudas, la experiencia Fauchon, es una manera particular de ver la vida de color de rosa.
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