Cap Corse, es uno de los lugares más salvajes de Córcega, con vistas que te quitan el aliento. Es aquí, donde abrazado por la naturaleza dominante, Hôtel Misícu esconde tras su discreta fachada, un paraíso verde, de atmósfera bohemia y natural. Una experiencia de lujo, para vivir con pies descalzos.
Cap Corse es un pedazo de tierra dirigido hacia el mar, que te indica la dirección para partir hacia el descubrimiento de un territorio cargado de historia, riqueza natural y patrimonio invaluable.
Hay que tomar el camino desde Bastia, y dejarse llevar y envolver por la belleza circundante, con su sabor yodado y a veces ventoso. Una curva, una roca, una playa, una ruta de senderismo, paisajes entre el mar y los matorrales, donde el verde y el azul se fusionan. Donde el pasado te atrapa y se revela. Torres genovesas, casas americanas, iglesias, capillas, molinos de granos, pueblos de pescadores pintorescos y marinos, caminos costeros. Aquí, todo no es más que un cambio de escenario y maravilla, el momento de una estancia rica en encuentros y emociones.
El cabo, situado en el noreste de Córcega, es denominado por sus cálidos y cordiales habitantes "la isla en la isla". Es una península, en donde debido a su relativo aislamiento, la cultura local ha permanecido como una de las más características de la isla.
Mientras recorres Cap Corse, se van sucediendo montes bajos, pueblos encaramados en la montaña y rodeados de viñedos, pequeños puertos deportivos y otros de pesca. Varios desfiladeros y carreteras de montaña ofrecen unas vistas impresionantes de este rincón de Córcega. Todo ello salpicado por arrecifes rocosos cuya forma desgarrada, invitará a detenerte en lugares íntimos y de una belleza única.

En las costas, un azul deslumbrante y un hotel de culto, como un tesoro escondido, el exclusivo lujo de cinco estrellas en Cap Corse.
El paraíso salvaje de Hôtel Misíncu, alza su fachada blanca, encaramado entre la vegetación fascinante, apartado de la pequeña carretera de la costa, a dos pasos de la ensenada de Porticciolo. El lugar ideal para desconectar en la Isla de la Belleza...
Desde las terrazas del Misíncu, el mar se ve de color verde y azul. Pero también dorado, como la playa que recorremos descalzos, o plateado como los olivos y el arroyo que murmura más abajo. Un poco antes de las seis de la mañana, la isla italiana de Capraia adquiere unos tonos rosados. Justo enfrente, en la costa este y en primera línea, el Misíncu asiste a la magia, acompañado por los cantos de los pájaros.
Los dos niveles del hotel se organizan alrededor de plazoletas, la plaza André Giudicelli, y la plaza Gabrielle Biaggi. Una da a la piscina a 28° de temperatura, la otra a una biblioteca bien provista con obras sobre la isla. Unos bandidos folclóricos, tallados en el roble, vigilan la lectura. Y las astas sobre los estantes, recuerdan el antiguo nombre del hotel, el Caribou, frecuentado en su época por Serge Gainsbourg o Romy Schneider.
Observar el mar, en primera fila, y disfrutar de los cambiantes tonos del agua, según el antojo de los reflejos del sol, es una maravilla, pero zambullirse en ellas, es un capítulo aparte. Al vivir dentro de un Parque Natural Marino, los habitantes de Cap Corse respetan las posidonias que protegen el litoral de la erosión. Específicas del Mediterráneo, estas hierbas marinas se secan formando espesos bancos sobre la arena. Enigmáticas a primera vista, se revelan suaves y agradables bajo los pies, y el increíble color tropical del agua se debe a ellas.

Le Tra Di Noi es el restaurante bistronómico del hotel, donde redescubrir las recetas de las abuelas corsas, con una cocina viva, mediterránea y colorida. El nombre del restaurante, significa "entre nosotros", y propone la idea de una vista panorámica al mar, donde compartir una buena comida con amigos. Los platos, re editan el espíritu local en donde prevalecen los mariscos. Los pescados, son asados a la parrilla y a la vista, y las carnes, son de granjas de la zona, al igual que los embutidos y quesos ¡todo “Fatu en Córcega“!. El jardín de permacultura trae una buena dosis de clorofila, hierbas recién cortadas, frutas y verduras para ensaladas coloridas y condimentos picantes. Al mediodía, este restaurante con piscina, abre su gran terraza panorámica. Es un placer comer mientras disfrutas de la brisa del mar, y el sol generoso en el cielo, con vistas increíbles.
A Spartera, es otra de las propuestas culinarias de Misícu. Se trata de una mesa nómade y bohemia, que puede disfrutarse en el corazón del jardín, o con un aperitivo debajo de los olivos, o en la plataforma de yoga. En Spartera, la playa, el huerto y el olivar, se suman en una cocina itinerante que presenta aromas y sabores para disfrutar. Cestas de picnic para almorzar en la arena en la curva de una tumbona, en el césped, o en la orilla del agua, no importa el lugar siempre que esté repleto de sabores. Los platos son, por supuesto, los de esta Córcega contrastada, y sus lenguas de tierra acariciadas por el mar. Ensaladas frescas con hierbas de jardín y pescado del Cabo, composiciones de Fatu en Córcega con panceta y queso de cabra, charcutería, condimentos de los maquis o delicias de ternera Abbatucci. Perfecto reflejo de la experiencia y la pasión de los artesanos dedicados del lugar.
Con vistas para perderse horas frente a ellas, no podía faltar un Bar a la altura de las circunstancias. A cargo de Michaël Mas, es “el” punto de encuentro de la finca. Seguidor de una mixología natural, extrae del jardín algunos de sus ingredientes secretos. Michaël firma elegantes y refrescantes cócteles sin alcohol. Hierbas y frutas del huerto, jarabes caseros e hidrosoles de su confección, el artista tiene más de un truco en su coctelera. Con un libro de recetas completo y un furioso deseo de destilar lo mejor de Córcega, crea néctares bien mezclados con un equilibrio más que perfecto.
Misícu cuenta con 29 habitaciones y suites de diseño boho chic, y 7 majestuosas villas con piscina privada (ideal para familias o grupos), con todos los servicios de un hotel 5 estrellas, pero fiel a su estilo. Suelo de roble, mantas tejidas, tocón de árbol para decorar el cabezal de la cama: las habitaciones del tienen un espíritu apegado a la naturaleza. Lo que no sorprende, ya que cuenta con la Etiqueta Ecológica Europea. Tranquilas y frescas, en ellas las horas pasan como la arena en un reloj, demasiado rápido. Este hotel, es un punto de encuentro de lujo en la naturaleza. Un “capullo excepcional” entre el mar turquesa, y maquis perfumados, calas secretas y playas ocultas a la vista, una experiencia pacífica e inolvidable.
Entre los callejones de los olivares, el camino que conduce al río se detiene en el Spa del hôtel Misíncu. El refugio perfecto donde tomar una siesta en un sillón con vista a la permacultura y bajo los árboles centenarios, antes de abrir las puertas de los 350 m2 totalmente dedicados a la serenidad. El espacio de tonos minerales y rosados del Spa, reúne en un solo lugar todos los servicios de bienestar. Sauna, hammam, piscina, cabinas de masajes, y tratamientos cosméticos de la gama "Biologique Recherche". Su armonía, se hace eco del equilibrio de la naturaleza salvaje de Cap Corse. Para vivir momentos de relajación inmersos en un entorno mágico.
El diseño de arquitectura ecológica del hotel, estuvo a cargo de Olympe Zographos y su equipo. Ella, se inspiró en la sensación natural y mineral del Cabo. La construcción, está imbuida en la poderosa energía Capcorsine, que se plasma en el edificio, la forma en que circula el aire y atraviesa los arcos del Minsícu. Cada elemento decorativo, fue cuidadosamente elegido: maderas, plantas, lino, mármol de Cerdeña, piedra, tonos cálidos nude, y beige.

Hay actividades para realizar dentro del hotel, y muchas fuera de él, en las cuales su amabilísimo personal podrá orientarte y sugerirte.
Cap Corse, es una zona con un patrimonio excepcional donde pueblos centenarios, villas y palacios del siglo XIX dan al mar y sus aldeas de pescadores. En la costa oriental, Porticciolo, Marine de Cagnano, es el pequeño puerto y la playa de uno de los valles más hermosos que descienden de las montañas de Serra hacia el mar.
El maquis, ideal para hacer senderismo, no está lejos en las fragantes laderas de esta isla donde florecen el azahar, el mirto y el limón. Hay varios paseos para realizar caminando, a cual más imperdible, muchos de los cuales te permiten llegar hasta lugares donde no se puede acceder con vehículos. Otra forma de descubrir lugares inaccesibles, es a través de un paseo en barco o crucero.
Muy cerca, puedes visitar Erbalunga, y allí almorzar en el restaurante “Le Pirate”, uno de los más famosos de Córcega. O Centuri, especializado en langostas, donde las comas serán frescas y deliciosas. Y Nonza, con sus fortificaciones: allí no puedes dejar de visitar "La Sassa", el restaurante más famoso del pueblo. Ubicado junto a la torre, ofrece un ambiente moderno y romántico. ¡Seguro te encantará la vista desde la terraza!
La ruta del vino, también es un buen programa. Las bodegas más famosas cerca de Patrimonio son: L'Orenga de Gaffory, famoso por su vino tinto, a menudo clasificado entre los mejores vinos de Córcega. Lazzarini, famoso por su moscatel. Le Clos de Bernardi, y Domaine Gentile , que produce excelentes vinos rosados, tintos y blancos.
Cap Corse, y Hôtel Misícu, son un tesoro a descubrir en esta bella isla. Servicios de alta gama, un ambiente natural, y calma infinita para experimentar un pedazo de paraíso en Córcega.
Por: Bea Call Contenidos. / @beacallcontenidos / m.me/BeaCallcontenidos
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