Estos consejos para no cometer estos errores comunes, reducir el estrés y ahorrar dinero ayudarán muchísimo en tu viaje.
Viajar a Europa por primera vez puede ser tanto una bendición como una maldición. Aunque nunca olvidarás los momentos únicos en la vida, como ver la Torre Eiffel de noche o pasear en góndola por los canales de Venecia, si no estás preparado, estos hermosos recuerdos pueden verse empañados por errores de principiante.
Para evitar que todo eso suceda, hemos preparado algunos tips, con los mejores consejos para tu primer viaje por Europa. Aprender de los siguientes errores de novato antes de partir, minimizará el estrés del viaje y te ahorrará tiempo y dinero.
1. Tomar un taxi
No, ni siquiera desde el aeropuerto. La mayoría de las principales ciudades europeas tienen transporte público confiable, así que utilizalo tan pronto como llegues. Por ejemplo, en París y Ámsterdam, el tren es la forma más rápida de llegar al centro de la ciudad. Los autobuses lanzadera (shuttle) también pueden ser una alternativa cómoda y sorprendentemente rápida, como el Aerobús de Barcelona, que puede llevarte a la ciudad en menos de 40 minutos. No sólo te dará un mejor panorama del área, sino que también ahorrarás dinero al evitar las altas tarifas de los taxis. Y si alguna vez hay una opción para caminar y podes, no pierdas la oportunidad de experimentar las calles históricas.
2. Comprar entradas tarde
Esperar a conseguir entradas para museos o atracciones populares cuando estás allí es una mala idea. Las peleas de última hora, especialmente en París o Roma, te dejarán en una fila terriblemente larga o, lo que es peor, el lugar alcanzará su capacidad máxima y es posible que ni siquiera puedas ingresar. Hazte un favor y reserva todo lo que quieras ver con anticipación. En las principales ciudades, los pases turísticos de varios días pueden ser una excelente manera de planificar tu viaje con anticipación y confirmar boletos para las principales atracciones. Para las atracciones turísticas extremadamente populares, como la Sagrada Familia de Barcelona , es posible que desees reservar tu boleto de entrada programada tan pronto como sepas las fechas de tu viaje, ya que hay un límite para la cantidad de personas que pueden ingresar por día.

3. Conformarte con el primer restaurante que veas
Cuando se trata de comida, no te arriesgues. Investiga y elabora previamente un itinerario de comidas por separado con reservas en lugares de moda locales que probablemente sean más asequibles o al menos valgan la pena. Los blogs locales y las cuentas de redes sociales son una excelente manera de encontrar restaurantes clásicos y nuevos para planificar tu viaje. Si necesitas desesperadamente una comida, pero justo en la parte más turística de la ciudad, evita todo lo posible los restaurantes que anuncian sus menús en varios idiomas, y ensaya un cortés "no, gracias" para los meseros apostados afuera, captando a los turistas perdidos y hambrientos.
4. Llevar demasiado efectivo
No te preocupes, muchos lugares aceptan tarjetas de crédito y apostamos a que tenes una en tu billetera que no te cobrará tarifas por transacciones en el extranjero (Aunque actualmente en Argentina el cambio de moneda extranjera a la local lleva un porcentaje extra).
Si bien es bueno llevar algo de efectivo, no lleves todo tu dinero así. Los carteristas son bastante comunes, especialmente en áreas que atraen a muchos turistas, por lo que es mejor no tener grandes cantidades de efectivo encima si podes evitarlo.
Prevé algún bolsillo escondido para el viaje, donde llevar la tarjeta de crédito o algo de efectivo. A la mayoría nos ha pasado estar ensimismados en un museo, o disfrutando de un recorrido inolvidable y que, sin que nos demos cuenta, nos sacaran del bolsillo o cartera nuestros valores.

5. No pasar mucho tiempo al aire libre
A los europeos les encanta comer y beber al aire libre, así que hacé como ellos. Procurate una manta de picnic, compra algunos refrigerios en una tienda de comestibles, y come una de tus comidas en una plaza o junto a un río (Si el clima te lo permite). Es una forma divertida y económica de cambiar las cosas para que no tengas que salir a restaurantes constantemente.
6. Olvidarse de verificar tu plan de teléfono
Cada vez más empresas de telefonía móvil están incorporando roaming internacional en sus planes. Lee los detalles de tu plan o llama a la compañía unos días antes de partir para ver si tenes datos en el extranjero. No te quedes sin poder utilizar tu aplicación de Google Maps.
7. Ordenar el pan y el agua en las comidas
Probablemente pienses que estas cosas son un hecho, pero en muchos restaurantes no son gratis y pueden aumentar rápidamente la cuenta a pagar. A menos que estés seguro de que lo vas a consumir, asegurate de rechazar esa canasta de pan una vez que te sientes. Para evitar la deshidratación de manera rentable, compra una botella de agua por una fracción del costo en una tienda, llenala y llevala siempre a todos lados.
Evita la sorpresa al ver cargado en la cuenta el pan y el agua, si no te interesa consumirlos.
8. No reclamar tu reembolso
Si realizaste muchas compras en Europa, podes solicitar un reembolso del IVA. Todo lo que necesitas hacer, es pedirle al minorista la documentación adecuada y mostrársela a los agentes correspondientes en el aeropuerto.
Los procesos exactos pueden funcionar de manera diferente en cada país, pero recuperar el dinero hace que valga la pena intentarlo. Asegurate de averiguar cómo funciona en el país donde esté tu aeropuerto de partida este reembolso, y tomate un tiempo para hacerlo.

9. No Configurar el teléfono para que actualice la hora automáticamente
Si tenes un horario que cumplir, te recomendamos que configures tu teléfono en 24 horas, es decir, para que actualice la hora automáticamente según el huso horario del país donde te encuentres, para asegurarte de no perderte nada. No llegues tarde a un espectáculo por no tener configurada correctamente la hora del lugar que estás visitando, es algo que ha sucedido mucho, y de lo que te terminarás lamentando.
10. Minimizando la comodidad
Independientemente de a dónde vayas tendrás que caminar, y es importante preparar la valija en consecuencia. Explorar con ropa o calzado incómodo no es broma. No seas esa persona que se queja y retrasa a los demás porque estás vestido de manera inapropiada. Si aún no tenes zapatos de viaje, procurate algunos cómodos, que ya estén lo suficientemente usados y caminados. Recorda que en los aviones los pies tienden a hincharse un poco, y no son pocas las personas que se quitan el calzado para vuelos largos y luego no pueden volver a ponérselos.
Sugerencia importante: Nunca estrenes calzado para los recorridos del viaje. Aún los más cómodos, llevan un tiempo a adaptarse a tus pies.
11. Negarse a sonreír
Incluso si recordas no hacer todas las cosas que te recomendamos en esta lista, es probable que haya algunos baches en el camino. Sin embargo, no podes dejar que cualquier percance te deprima porque, al final del día, estás de vacaciones, y probablemente en un lugar hermoso. Respirá hondo y divertite.
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