El Castillo de Blancanieves está inspirado en el Alcázar de Segovia; el palacio de Jasmín, en el Taj Mahal; y el pueblo de Bella está en Francia. Hoy te contamos las mejores localizaciones que inspiraron las pelis de Disney.
1. El castillo de Blancanieves
Fue a finales de los años 30 cuando Walt Disney se propuso dibujar la vida de esta huérfana que se convierte en la criada de siete enanitos a cambio de comida y alojamiento. Y lo cierto es que desde el punto de vista arquitectónico, el castillo de la célebre madrastra de esta película es una maravilla que está inspirada en el Alcázar de Segovia. Encima de un cerro, las torres redondeadas de esta fortaleza del siglo XII le debieron parecer perfectas al estadounidense. El castillo real tiene significativamente menos torretas. La exageración de las torres y los torreones es algo que Disney ha agregado a su versión del castillo para darle esa sensación más mágica y fantástica.
Es una de las estructuras medievales mejor conservadas y bellas del mundo que puedes visitar.
2. El pueblo de La Bella y la Bestia
Aunque es tan entrañable y perfecto que parece ficción, las calles empedradas y las casas de colores por las que se pasea Bella están basadas en un pueblecito francés llamado Colmar. Ubicado en Alsacia, en una de las zonas más bonitas de Francia que perteneció también a Alemania durante una buena parte de su historia, su centro histórico está protegido. Y es que muchas de sus casas de estilo gótico germánico son del siglo XIV, con sus postigos de madera, sus tejados y ese aire medieval que le viene perfecto a la leyenda de la Bestia.

3. La isla de Moana
No sabemos qué es más alucinante, si la historia de esta adolescente decidida a salvar a su pueblo devolviéndole el corazón a la diosa Te Fiti o el lugar que replicó el equipo de Disney en la cinta. Y es que la isla de Moto Nui, donde vive Moana, existe en realidad. Es el mayor de los tres islotes que componen la Isla de Pascua, en el Pacífico Sur, que pertenece a Chile. Uno de los lugares más sagrados y espirituales del planeta. Los guionistas de la película viajaron allí para rescatar las leyendas, el estilo de vida, las casas de paja y el océano al que se enfrenta su heroína.
4. La fortaleza medieval de Brave (Valiente)
Esta historia es Escocia en estado puro, con sus enormes castillos, acantilados, cementerios celtas, haggies para comer, bosques y esa magnífica arquitectura que tanto hemos disfrutado en The Crown. Además del guión en sí, que cuenta el empoderamiento de una niña que se niega a casarse, es fácil distinguir uno de los iconos escoceses: el castillo de Dunnottar, esa especie de fortaleza que casi se cae en el mar. "Tomamos fotografías y vídeos, hicimos dibujos, escribimos historias y lo trajimos todo de vuelta", contó Katherine Sarafian, una de las productoras de la cinta. Desde luego esta estructura de piedra semiderruida era perfecta como vivienda medieval de la familia de Mérida, alias Brave, y para nuestra suerte se puede visitar. Mejor en verano.

5. La sabana de El Rey León
Si has tenido la suerte de viajar a Tanzania, habrás descubierto que el lugar en el que nace y juega Simba antes de su exilio es el cráter del Ngorongoro, una explanada casi excavada en la tierra en la que viven cientos de animales salvajes, desde leones hasta jirafas, elefantes, hienas, monos...
6. El palacio de Jasmín en Aladín
Aunque este cuento de Las mil y una noches se sitúa supuestamente en Agrabah, una ciudad imaginaria que podría estar basada en Bagdad, la espectacular vivienda de Jasmín, su tigre Raja y su padre recuerda sospechosamente al Taj Mahal indio, tanto que es casi una réplica. Y es que la mezcla cultural nunca ha asustado a Disney, que se apropió del edificio más icónico del país de los sharis para trasladarlo a Oriente Medio.
7. El castillo de La Sirenita
Sí, este también está inspirado en una construcción real. Eric, el príncipe que casi se ahoga si no llega a ser por Ariel, vive en un precioso castillo de Suiza. Se trata del Chateau de Chillon, a las orillas del lago Leman, un impresionante edificio medieval cuya parte más antigua data del siglo XIII. Gótico y majestuoso, sirvió de inspiración para Lord Byron antes que para el equipo de Disney.
8. La torre de La Bella Durmiente
El mayor icono de la arquitectura made in Disney es el castillo donde Aurora se echa la siesta más larga de la literatura (100 años) y que después la productora ha replicado en sus parques temáticos de Estados Unidos y París. Hablamos, por supuesto, el castillo de Neuschwanstein en Baviera, Alemania, que no es medieval ni tiene el valor artístico y cultural de los otros, pero que se ha convertido en el símbolo de la firma. Se edificó en el siglo XIX por encargo del rey Luis II de Baviera sobre una colina encima del pueblo de Hohenschwangau y, sí, se puede visitar.

9. Fortaleza de Akershus e iglesia de madera de Borgund
Dado que Frozen se inspiró en una leyenda escandinava, no sorprende que el castillo de Arendelle, el país ficticio de la película, se base en la arquitectura escandinava. El palacio está dibujado con muchos frontones y un campanario rematado por una aguja. La fortificación alrededor del castillo se basa en el Fuerte Akershus, originalmente un bastión militar cerca de Oslo. La residencia real, por otro lado, se inspiró en algo completamente diferente. El palacio animado está hecho de madera, evidente por las vigas de madera en el exterior. Este detalle no es realmente como un castillo, pero es más representativo de una iglesia de madera noruega. Las iglesias suelen ser la arquitectura más emocionante de la Edad Media, sobre todo en estos lares. La animación se asemeja a una iglesia de madera en Borgund.
PH. Portada: Alcázar de Segovia nevado. Shutterstock.
PH. Sliders: Getty Images, Pixabay, Shutterstock.
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